Las Historias de Pitu Cap.4


Pitu tiene una ilusión muy grande. Le gustaría poder patinar. Y para hacerlo necesita unos patines.

- Mama, por favor, quiero unos patines.

- Muy bien Pitu, veremos que se puede hacer para cuando llegue tu cumpleaños.

Pitu pone cara de disgusto

- Mama, es que falta mucho para mi cumple, por favor

Lo siento Pitu, pero ahora mismo no tienes suficiente dinero ahorrado como para comprarte unos patines, tendrás que esperar.

Pitu se sienta en el suelo muy enfadado y a punto de llorar.

Esta bien, Pitu, se me ocurre una idea, podríamos hacer un mercadillo con todos los juguetes que ya no usas, y así con el dinero que saques te puede comprar unos patines.

- ¡Si! – Pitu salta de alegría, parece haber encontrado la solución.

Pitu y su mama, se dirigen al parque del barrio con una gran caja de juguetes que llevan entre los dos.

En el parque hay muchos niños con sus madres y Pitu empieza a enseñar todos sus juguetes que enseguida pone a la venta.

Mientras la mama de Pitu habla con otras madres, Pitu se encuentra sumergido en grandes negociaciones con otros niños para que le compren sus juguetes.

Después de un buen rato, Pitu regresa con la caja de los juguetes vacia y con cara de alegría.

- ¿Qué tal Pitu? – le pregunta su madre – Veo que has vendido todos tus juguetes viejos. Que bien, podrás comprarte tus patines.

- No , mama,

La madre de Pitu lo mira extrañada.

- ¿Cómo que no?, pero si tienes la caja vacía

- Ya, pero es que como todos estos niños son mis amigos, les he regalado a cada uno un juguete, me ha hecho mucha ilusión, aunque no me pueda comprar los patines, pero estoy contento.

- Hay Pitu, eres un chico muy bueno, vamos para casa.

Al día siguiente, después de comer, alguien llamó al timbre y Pitu salió disparado a contestar.

- ¡Mama, mama!, son mis amigos, quieren que baje con ellos.

- Esta bien Pitu, te acompaño.

Cuando Pitu y su madre salieron a la calle, encontraran a todos sus amigos esperando. Uno de ellos le entregó un regalo a Pitu.

- Anda, Pitu, ábrelo – Le dijo su madre.

Pitu impaciente rompió todo el papel de regalo y su cara se torno en felicidad cuando descubrió que tenía lo que tanto había soñado, unos patines.

- Muchas gracias amigos, muchas gracias.

- Lo ves Pitu, los sueños siempre se cumplen, solo hay que tener un poco de paciencia.