
Cuando entiendo la luz como
oscuridad distante, te contemplo
por un instante
y vuelvo a enmudecer.
Nunca te he creído fiel a tus rarezas
aunque estas fuesen
destrozos de lluvia
sorda y solitaria.
Déjame ver el silencio
por tan solo un vil momento
y prometo sucederte como ayer
queriéndote, odiándote.
Santi Ramirez
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